Los países que sepan aprovechar este fenómeno lo verán recompensado en su PIB
05/11/2012 Dicen
que el laboral es un mundo de hombres, pero esto puede estar cambiando o
podría hacerlo en el futuro, ya que según el último estudio de Booz and
Co. acerca de las mujeres y su lugar de trabajo predice que más de
1.000 millones de mujeres se incorporarán al mercado laboral mundial
durante la próxima década.
El informe de la consultora mundial de
gestión y estrategia asegura que el aumento de la proporción de féminas
podría no solo mejorar la igualdad de género, sino también el
crecimiento económico global. Sin embargo, también advierte de que
algunos gobiernos no están preparados para esta entrada y que podrían
perder esta potencial oportunidad.
“A medida que la economía mundial crece y desarrolla, los países no
pueden darse el lujo de hacer caso omiso a más del 50% de su talento”,
asegura Penney Frohling, estratega de los negocios y socia de Booz and
Co. en declaraciones a CNBC. “Los países que sean capaces de aprovechar
ese talento experimentarán un mayor crecimiento. Existe una correlación
muy clara entre la autonomía de la mujer y el crecimiento del PIB”,
añade Frohling.
Booz and Co. ha indexado a 128 países en función de su eficacia para
introducir a las mujeres como agentes económicos, considerando políticas
sobre el acceso a la educación, la participación en el mercado laboral o
la no discriminación, como en el caso de Noruega, dónde al menos el 40%
de los miembros de los consejos de las empresas que cotizan en bolsa
deben ser mujeres.
Antes de contratar a una persona, muchas organizaciones le están dando
una enorme importancia a sus perfiles en Twitter, Linkedin, y Facebook
En la actualidad, antes de contratar a una persona, muchas organizaciones le están dando una enorme importancia a su presencia en las redes sociales
. El objetivo de la táctica es descubrir posibles indiscreciones o
intentar identificar los verdaderos valores del candidato al empleo.
Esta vitrina pública es un concepto relativamente
nuevo, que amplía la definición inicial del término "red social", que
fue acuñado por primera vez en un trabajo de investigación realizado en
Noruega en 1954. El documento está basado en un mapa de las relaciones
entre individuos que indica la forma en que se conectan: desde el
conocimiento casual hasta los lazos familiares.
La red social tal y como la conocemos hoy en día existe
gracias a la tecnología y a la aparición de sitios web, que nos
permiten mantener lazos que superan nuestra capacidad de recordar
ciertas conexiones personales.
Consecuentemente, los "seis grados de separación" -el popular término para describir la teoría del psicoanalista estadounidense Stanley Milgram
- que de algún modo prepararon el camino para las redes sociales, se
reducirán drásticamente debido a los avances de la tecnología.
Los mismos intereses
La diferencia fundamental de nuestras relaciones
sociales de hoy, en comparación con las de hace una década, es la
naturaleza misma de estos enlaces.
Un buen amigo me dijo una vez que le atraen las
personas con las que tiene intereses comunes, lo que también se conoce
como la atracción interpersonal.
"Ahora en nuestras redes
sociales hay gente que está mucho más cerca de nosotros en lo que se
refiere a edad, intereses y experiencias, que en términos de proximidad
física"
Anteriormente, las comunidades y las relaciones se formaban entre aquellos que vivían cerca, gracias a la proximidad física.
La tecnología ahora nos permite construir relaciones
interpersonales con gente de todo el mundo, más allá de la proximidad
física inmediata, por lo que es natural que se atraigan aquellos con
intereses similares.
Ahora en nuestras redes sociales hay gente que está
mucho más cerca de nosotros en lo que se refiere a edad, intereses y
experiencias, que en términos de proximidad física. Aunque hay
excepciones, vale la pena considerar cuántos de nosotros hemos
establecido estrechas relaciones con personas que nunca hemos conocido
físicamente.
A pesar de que podemos conocer al vecino de al lado,
¿qué tanto sabemos de él? ¿Conocemos a la persona que vive a tres o a
incluso dos puertas de nosotros? Es muy poco probable.
Sin duda este punto podría debatirse, pero lo que sí es
cierto es que el concepto de reputación, ya sea personal o corporativa,
ha cambiado por completo.
Devolver el favor
En las redes sociales modernas, el concepto de
reputación proporciona un grado de cuantificación: el número de
seguidores en Twitter, los "me gusta" de Facebook, las aprobaciones de
LinkedIn, etc.
Sin embargo, esos "índices" no son más que el reflejo
de una combinación de aprobaciones. Muy pocas veces vemos que alguien
revoca la recomendación de un antiguo colega. Incluso las motivaciones
para seguir a una persona en Twitter pueden variar. Foto: Reuters En
su libro "Influencia: La psicología de la persuasión", el doctor Robert
Caildini identifica la reciprocidad como una técnica de influencia
clave. El deseo de devolver el favor ha encontrado su lugar en las redes
sociales. Por ejemplo, la expectativa implícita para devolver una
recomendación en LinkedIn e incluso, en algunos casos, para seguir a la
gente de vuelta en Twitter.
Durante las solicitudes de trabajo se está poniendo un
mayor énfasis en revisar los perfiles de las redes sociales, así como
las personalidades de la gente en la red. Por ello, vale preguntarse si
esto acaso establece un concepto falso del verdadero valor que un
individuo puede ofrecer a un posible empleador.
Sobre todo teniendo en cuenta que este perfil
-semejante a la vidriera de una tienda- podría haber sido manipulado
mediante técnicas psicológicas que permitan obtener la respuesta que se
está buscando.
La representación digital de nuestros lazos sociales
tiene un gran valor. Sin embargo, cada uno de nosotros debe contar con
un cierto grado de precaución para no hacer suposiciones basadas en lo
que allí se muestra.
¿Acaso aquel que tenga más seguidores en Twitter, o más
recomendaciones en LinkedIn posee más conocimientos en su campo que
alguien que no utiliza estas herramientas? ¿O aquel que las tiene pero
cuenta con un pequeño número de avales?
Por supuesto que no, pero por desgracia están jugando
un papel muy importante en la detección automática de posibles
empleados. Y ello parece ser una tendencia creciente.
Esto, por supuesto, no significa que tales indicadores no tengan ningún mérito. Al contrario, son herramientas notables.
Pero, como todas las informaciones de tercera mano, comprobar su integridad debe ser obligatorio.